El concepto de semiosis espacial nace de la reformulación del concepto de semiosis social elaborado por Eliseo Verón. Este concepto hace referencia a la producción de sentido por parte de los fenómenos sociales, es decir, a su  dimensión significante. Dado que todos los fenómenos sociales están entrelazados con otros, la semiosis social constituye una red significante infinita[1].

La comprensión de la ciudad –o de muchos de sus aspectos-, se puede enriquecer a través del concepto de semiosis espacial. Antes de adentrarme en este concepto, hay que advertir que lo espacial también es social como han advertido autores como Lefebvre[2], pero este concepto busca dar cuenta de la especificidad de la producción de sentido por parte del espacio. La semiosis espacial estaría comprendida entonces en el fenómeno más amplio de la semiosis social.

El espacio entonces va más allá de su dimensión material, pues al igual que los demás fenómenos sociales es un productor de significados, a pesar de ser más estable en el tiempo que otros fenómenos sociales tales como la vestimenta o las conversaciones. En cualquier caso, el espacio está en continua transformación material y simbólica, por lo que constantemente está produciendo nuevos significados.

Un texto es una unidad de significado formada por una red de oraciones con coherencia entre sí. El sentido le viene dado a las oraciones por su posición en el texto así como por su relación con el resto de oraciones. La frase “me encantas”, no tiene un sentido esencial, sino que viene dado por el contexto de enunciación, en este caso el texto. En función de este la frase puede referirse a amor, a amistad o muchas otras cosas. De la misma forma, el sentido total del texto le viene dado por la relación existente entre las oraciones que lo componen. Las oraciones y el texto como unidad total se dan sentido mutuamente en una relación simbiótica.

Lo mismo, a mi modo de ver, sucede en las unidades territoriales, por ejemplo los barrios. Cuando un edificio nuevo –o plaza, o comercio, etc.- nace en un barrio, más allá de la dimensión material, se está insertando en una red de significados preexistente producida por las distintas formas espaciales previas. Pero al insertarse en esa red, la nueva construcción o reforma, transforma esa red de significados preexistentes, en mayor o menor medida. Evidentemente no altera lo mismo la red de significados de un barrio la construcción de un estadio de fútbol, como la apertura de un comercio de moda. Sin embargo, el significado que produce este nuevo comercio puede atraer nuevos comercios del estilo y así sucesivamente, performando de pleno la red de significados espaciales del barrio.

Como he dicho antes, la semiosis espacial ha de enmarcarse en la semiosis social en su conjunto. El significado de una unidad espacial además de venir dado por la red espacial en la que se inserta, viene dado por muchas prácticas sociales. Un ejemplo es la Plaza de la Cebada en Madrid, que pasó de ser un solar prácticamente abandonado a ser un lugar donde se realizan un gran número de actividades como conciertos, mítines, quedadas de amigos, etc., gracias a la reapropiación de los vecinos. La acción de los vecinos transformó –y continúa transformando hasta su cercana demolición-, el significado de la Plaza de la Cebada. La producción de significados espaciales no viene dada entonces solo por la propia materialidad del espacio y la de sus alrededores, sino también por las diversas prácticas sociales que se dan en ellos.

A su vez, las prácticas sociales están influidas por la semiosis espacial. Por ejemplo, el significado producido por “la plaza del barrio” sobre la práctica de sus jóvenes. Es posible además que haya varias plazas en el barrio, pero su disposición en relación con el resto de formaciones espaciales –que determina su accesibilidad entre otras muchas cosas-, la convertirán en “la plaza del barrio”. La semiosis espacial es entonces un elemento importante para entender la realidad social pues constituye un marco que condiciona, potenciando o delimitando, las relaciones sociales y con ello la subjetividad de las personas.

Fuentes: Fotografía de portada

[1] Eliseo Verón. La Semiosis social. Pp. 124-130. Gedisa.

[2] Henry Lefebvre. La producción del espacio. Capitán Swing.

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