Imagina que, sin saber cómo, llegas a una ciudad desconocida en la que ya gozas de trabajo bien remunerado, casa propia y todas las comodidades que puedas querer. Imagina también que todos los días que llevas viviendo allí nunca pasa nada, que todo es perfecto, y que un día empiezas a darte cuenta que todo lo que haces carece de sentido y notas que la comida ya no te sabe a nada, el alcohol no emborracha y se te olvida cuándo fue la última vez que discutiste con alguien. Este es el panorama que vive Andreas en El inadaptado (Den Brysomme Mannen, 2006), film noruego del director Jens Lien, que critica las sociedades del norte de Europa donde la frialdad, la esterilidad del ambiente urbano y la perfección se combinan para engendrar una utopía que Andreas no puede aguantar.

Aunque en un principio Andreas está conforme con la vida que lleva, la monotonía y la extraña perfección del ambiente desencadenan en nuestro protagonista sentimientos que los demás no quieren procesar ni dar ningún tipo de respuesta. La falta de interacción lleva a Andreas a desconectar con el grupo social al que se suponía que estaba adherido, replanteándose el significado de todo lo que hace.

El interaccionismo simbólico, cuyos máximos representantes fueron G.H Mead y Herbert Blumer, nos explica que lo social se vuelve el marco de la interacción simbólica de los individuos y concibe la comunicación como el medio que constituye los grupos y los individuos. En este caso, Andreas llega a un punto en el que ni lo social ni el grupo comparten sus mismos significados, que el simbolismo que le da a ciertas interacciones no generan las respuestas que este espera, y por ende, pasa a ser un inadaptado ya que no vive la vida como los demás.

Resulta reseñable añadir que la ausencia de emociones y de empatía en esta sociedad es uno de los desencadenantes de la inadaptación de Andreas: a pesar de que durante todo el film la gente es “feliz”, sonríe y se desarrolla en grupo, la realidad que se nos presenta es tan artificial y predeterminada que hasta el mismo espectador duda si tanta felicidad es buena, o si por el contrario esconde algo.

El director, Jens Lien, resume el sentir del largometraje con las siguientes palabras: “Esta película es para mí un retrato de una sociedad que ha perdido algo. Un lugar en el que todo funciona, pero las emociones están ausentes, olvidadas completamente. Andreas llega a este nuevo mundo. Todo parece perfecto pero él no encaja. Sueña, se enamora, tiene deseos, pero esto resulta extraño y molesto para los demás”.

El inadaptado se erige como la representación de un cúmulo de tópicos que rodean los países nórdicos, países que viven “estigmatizados” por ejemplificar el perfeccionamiento, donde todo funciona como se supone que debería, la educación es la mejor del mundo, y la gente es feliz a pesar de su inexpresividad frente a los demás. Sociedades aparentemente cercanas, pero tan lejos de nosotros que se han transformado en la utopía de nuestro tiempo.

 

Fuentes: Fotografía de cabecera

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