Necesitamos conocer la sociedad que nos rodea para poder tomar decisiones acertadas en nuestro día a día. Para ello no hay nada más peligroso que no cuestionarse nuestros conceptos establecidos sobre ella.

Sabemos por la biología que conocer y relacionarse con el entorno es necesario para el desarrollo vital del ser humano. Sin embargo, nuestra percepción del exterior se ve constantemente sujeta a influencias que nos perjudican. El conocimiento de la sociedad que nos rodea es, más que una excepción, un claro ejemplo. El mundo social no se aparece de forma física, medible, fácilmente cognoscible, más bien requiere la aproximación mediante una serie de abstracciones, modelos, índices o metáforas. En este conjunto de complicaciones no hay nada más peligroso que fiarse de lo que ya conocemos. El sentido común constituye una formidable trampa al pensamiento crítico.

No hay nada más engañoso que aquello que se da por supuesto. Los “tópicos” sociales son el resultado final de una compleja serie de mecanismos compuestos por el discurso colectivo, los medios de masa, la simplificación necesaria y los intereses privados. Asumimos comportamientos en nuestro día a día sin replantearnos de dónde proceden, porque existen tal y como los hemos aprendido. Hablamos de una encuesta sin saber nada de su calidad o cómo interpretar un porcentaje de voto. Nos parece normal la transformación de un barrio que esconde la expulsión de una determinada capa social, simplemente porque no lo sabemos. De esta manera llegamos a realizar, apoyar o permitir realidades cuya lógica se basa en dar por sentado lo que antes debería ponerse en tela de juicio.

Contra esta problemática tendencia solo existe un arma posible; la crítica. Repensar nuestros conceptos, analizar los procesos lógicos que nos llevan a nuestras conclusiones, revisar los prejuicios y sobre todo considerar y reconsiderar nuestras fuentes de información. Esto implica conocer cómo han sido producidos los datos, para qué y con qué métodos, pero especialmente, saber interpretarlos dentro de un conjunto de teorías, opciones y posibilidades. Conocer bajo qué luces podemos entender aquello que percibimos en nuestro día a día. Tener una serie de conocimientos sociales es nuestra única defensa contra la interesada cacofonía actual.

Esta sección pretende precisamente poner en duda nuestro sentido común, nuestros consensos establecidos. Conocer la riqueza de teorías, modelos y posibilidades relativamente bien conformadas que se proponen para entender nuestro entorno social. Una ventana desde donde observar con otro punto de vista, más global, tanto nuestra cotidianeidad como los sucesos que acompañan a nuestra sociedad. Una ventana que ofrezca aire fresco al, en ocasiones, algo viciado y encerrado ambiente de nuestras conversaciones y razonamientos.

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