Ferrán Gallego (Barcelona, 1953), doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Barcelona, publicó en 2014 una amplísima obra –alrededor de las 900 páginas– donde expone, con gran detalle, la formación de la cultura política del franquismo, bajo el título El Evangelio Fascista. La formación de la cultura política del franquismo (1930-1950).

Debido a la profundidad e intensidad con la que Gallego aborda el tema, para hacer una primera aproximación al libro, no viene de más “repasar” conceptos que aparecen en el ensayo, con el objetivo de facilitar la lectura del libro y, por qué no, refrescar los conocimientos de la audiencia. En Diccionario de Sociología de Giner, Lamo de Espinosa y Torres (2013), se define fascismo como una ideología y/o movimiento que se basa en lo negativo de las políticas vigentes. Tiene un estilo, retórica, simbolismo y lenguaje propios y es una forma de organización que pone especial énfasis en la acción política. Se define por ser movimiento ultranacionalista, anti-internacionalista, antiliberal, antiparlamentario y antimarxista, que aboga por la unidad nacional como vía para la superación de la lucha de clases. El fascismo instaura regímenes (o intenta) de partido único, donde el liderazgo se basa en la personificación carismática. Junto al hincapié en la acción, la exaltación de la virilidad, así como el discurso del heroísmo, se genera una alabanza a la guerra y violencia, entendiendo esta vía como el camino para conseguir el poder.

Esta definición podría resultar extensible a cualquier fascismo, pero se ha de notar que el fascismo español contiene particularidades frente al alemán o italiano, el cual se basa en una ideología nacionalsindicalista apoyada en el pensamiento tradicionalista católico. Este último rasgo será determinante para su crecimiento y perdurabilidad, ya que aglutinó a diferentes sectores por ser garante de los valores católicos.

La tesis del libro aborda la evolución del fascismo a partir de cuatro períodos en los que el autor considera que el fascismo español sufre cambios relevantes. El primer período es su constitución en la II República, espacio temporal en el que el fascismo tendrá escasa fuerza política y de convocatoria de movilización, pues no hay un nacionalismo español arraigado y el espacio político de la derecha se encuentra ocupado en esos momentos por la coalición política Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). Con el estallido de la Guerra Civil y el proceso de fascistización que se da a la vez, la Falange proporciona el ideario al ejército, hay una unidad de mando y convergen las fuerzas de la sublevación. Esta misma convergencia es la que facilitará el proceso de desfascistización, que ocurrirá sin grandes problemas ni rupturas. De hecho, se realizará como el paso a un Estado Católico, por ser el catolicismo la “esencia” del movimiento y de España. Este proceso comenzará, según el autor del ensayo, a partir de 1942, como una reacción ante el contexto internacional y como decisión de Franco. Las peculiaridades del fascismo que habían permitido su perdurabilidad serán las que faciliten la desfascistización. Estas peculiaridades serían la flexibilidad estratégica demostrada y la base del movimiento en principios inmutables.

No podría faltar destacar el acompañamiento intelectual en la evolución del fascismo. Los intelectuales justifican y proporcionan elementos de integración y de control social, así como la reconstrucción histórica de España, realizando un proceso de inclusión y exclusión según convenga. La Historia era tratada en los manuales para niños y niñas como una combinación de historia religiosa y profana, con saltos intencionados, tales como la ausencia del s. XVIII y de la Ilustración. Estos manuales son el ejemplo de muchos de los instrumentos de nacionalización que eran utilizados durante el régimen para salvaguardar la unidad de España y el honor de los españoles.

Finalmente, se podría concluir que las tres ideas clave del ensayo son: la radicalización del espacio social y político como elemento que permite el crecimiento del fascismo; la integración de la heterogeneidad de la derecha, apoyada en el españolismo tradicionalista, el catolicismo, el mito o esencia de la España imperial y en la complicidad de los intelectuales; finalmente, una desfascistización sin rupturas derivada de los movimientos anteriores, lo que favorecerá que el régimen sobreviva resaltando su doctrina católica y eliminando la fascista.

Fuentes:

Imagen: Portada del libro Evangelio Fascista La Formación De La Cultura Política Del Franquismo (1930-1950) (Editorial Planeta)

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